lunes, 30 de mayo de 2011

15-M: Arañas y Catedrales.

Hoy, lunes 30 de Mayo, tras 13 días de acampada en la plaza de Obradoiro (frente a la catedral de "Santiago de Compostela") creo preciso volver a definir el escenario de las acampadas.
En casi toda la geografía española (y parte del resto del mundo), a partir del 15 de Mayo, tras la manifestación convocada por "Democracia Real Ya!", comenzaron a surgir protestas en forma de acampadas compuestas por miles de personas en calidad de ciudadanos indignados. Sin concilio ni acuerdo previo todas comenzaron a trabajar por comisiones, como si surgiesen de forma natural. Comisiones libres que se creaban en función de las necesidades de las acampadas. Estas comisiones se iban reestructurando cada día, funcionando por iniciativas de sentido común, trabajando de forma abierta y construyendo un modelo de trabajo nuevo, respetando siempre la horizontalidad, en constante construcción y sin basarse.

Tras varios días los modelos de organización necesitaban reestructurarse y entre todos los acampados se construían ideas con el poder de la creatividad libre de ideal alguno, el constante debate y la asombrosa facilidad para dialogar y debatir sin caer en el enfrentamiento.
Los intentos de politización del "movimiento" fueron surgiendo casi a la vez en todas las acampadas y como si de un ser vivo se tratase el mismo movimiento era capaz de reinventarse para seguir siendo un movimiento ciudadano, apartidista y asindical, sin devirtuar sus reivindicaciones y en constante evolución.

Cada acampada tiene sus problemas propios y crecen tratando de solventarlos, trabajo realizado por cientos de mentes despiertas sin miedo a reinventarse a cada momento. Los problemas de organización (que son muchos) se deben a la inexperiencia de quienes comenzaron el movimiento, lo que considero que es la mejor y peor parte de las acampadas. Por una parte falta experiencia, pero por otra tienen la ventaja de no someterse a modelos anteriores y mantener un espíritu nuevo, creativo y sin miedo de continuar caminando por una senda desconocida pero clara en sus principios.

Las acampadas funcionan bajo una desconocida fecha de caducidad y esto hace que en ocasiones el trabajo se centre más en esta preocupación (la del desalojo) que en la necesidad de continuar tejiendo redes. El momento en que las acampadas dejarán de tener razón de ser será cuando el modelo de organización garantice la continuidad del movimiento y su expansión.
Como las personas, cada acampada seguirá un camino diferente y se encontrará a sí misma en un momento diferente, pero cuando todas ellas hayan conseguido el despertar general (o suficiente) será cuando todas esas telas de araña se conecten para comenzar a construir la verdadera red global, una nueva catedral, un nuevo modelo que haga evolucionar a la sociedad llevándola a una nueva escala en cuanto a prioridad de valores. Algo necesario e inevitable, independiente al triunfo del movimiento y quizás generado por la inercia del decrecimiento que empezamos a sufrir desde hace unos años y la toma de conciencia, así como la capacidad de situar la partida en su momento actual observando el marco global y ejecutar verdaderas acciones globales.

El movimiento, como las acampadas necesitan tiempo, paciencia y una predisposición por parte de todos para comprender y participar en su construcción. Os animo a que participéis en el movimiento, pues si este no triunfa no imagino futuro alguno.

jueves, 5 de mayo de 2011

La verdad del villano.

Nadie lo llama por su nombre, como al resto de las cosas, sino que las llamamos en forma a nuestra conveniencia y/o acuerdo social sin acordar. A veces usamos eufemismos sin pensarlo, normalmente para preservar nuestras ideas, es la palabra que damos desde nuestra forma determinada desde la que vemos el mundo con nuestros ojos, a veces cerrados. Categorizamos, valoramos y asistimos a un sinfín de interpretaciones y hacemos que choquen entre ellas como estrellas que al colisionar deberían dar lugar a nuevos astros, nuevas ideas.

El debate y el diálogo hace que las ideas se enfrenten, se encaren y se desnuden en argumentos "basados" en la experiencia  y el conocimiento propio, ajeno o adquirido. Todo debate necesita de partes enfrentadas e interesadas desde diferentes posiciones y este se vuelve absurdo cuando alguna de las partes no está dispuesto a cambiar su punto de vista desde ya antes de comenzar. Esto es a lo que asistimos cada vez que vemos un debate político en televisión. ¿No es un juego absurdo?.
La política es relativa a un orden de un territorio con sociedad, debe estar en constante cambio y en relación a las necesidades de los ciudadanos, pero lejos de pretender ser un instrumento público normalmente han prevalecido los intereses individuales frente a los generales. La política no puede ser como un juego en el que cada cual elige su equipo y defiende sus colores, más bien debería ser una herramienta que sirva al conjunto de la ciudadanía para atender sus necesidades de forma acompasada.

Nada se puede juzgar sin transparencia, un juez necesita conocer todas las partes imputadas, pruebas e intenciones para poder hacer un juicio lo más justo posible. Hacer un juicio sobre el panorama político, social y económico en España es una intención absurda. En este país no se miente porque nos gusten las mentiras, sino porque nadie conoce la verdad, la verdad no se deja ver porque no hay ni rastro de transparencia y optamos por elegir unas siglas y defenderlas aunque sea desde un profundo desconocimiento de sus intenciones, o de las propias del votante.
El generalizado desconocimiento de la opción que más conviene a cada votante, que rara vez se preocupa por el fondo, se queda en las intenciones y promesas generales en base a las cuales vota a uno u otro color.

Multitud de empresas privadas ofrecen "servicios públicos" y a nadie se le ocurre pedir transparencia a un banco o una multinacional. Teniendo en cuenta cómo se acaban administrando los presupuestos estatales tampoco se puede decir que estos sean transparentes. El hecho de que un banco como el Santander genere sus máximos beneficios en un año de crisis histórica es, obviamente, porque ha hecho trampas. Las trampas desestabilizan y hasta el dueño de la panadería de mi barrio hace trampas cuando cotiza a sus empleados menos de la mitad de las horas que realmente trabajan.

Se equivoca quien intente buscar culpables que sean villanos malísimos, es la forma más fácil de focalizar la responsabilidad de los males a un claro culpable, pero lo real es que todos somos el culpable y la malicia es tan relativa como la percepción de quien la aplica y el observador que la califica como tal, peor aún si estos siguen dogmas o una moralidad definida, en ese caso el resultado se puede prever fácilmente como una sencilla ecuación matemática. Si hay razones para todo que mejor que dejar de elegir razones y empezar a cultivar la propia.